En un Teatro Municipal de Arica repleto y tras su gira por escenarios europeos, el elenco universitario conmemoró más de medio siglo de trayectoria bajo el concepto Suma Uru Kipamalla —tiempo propicio para el reencuentro—, con un espectáculo centrado en el rescate territorial que consolidó el acceso libre a la cultura en la comunidad.
El regreso del BAFUT a los escenarios locales no fue solo una muestra de baile: fue un reencuentro generacional. Con una sala colmada en el Pedro Ariel Olea, la gala de aniversario reunió a los actuales bailarines con antiguos integrantes del elenco, quienes vieron sobre el escenario el fruto de más de cinco décadas de historia folclórica iniciada en las aulas universitarias.
El espectáculo propuso un viaje de norte a sur que integró música en vivo y repertorios representativos del folclor nacional, con cuadros coreográficos de la Zona Huasa, Chiloé y Rapa Nui, entre otros. En tanto, la identidad territorial marcó los momentos de mayor resonancia con la interpretación del Cuadro Chinchorro y el cierre con el Tumbe afroariqueño, sumando en escena el acompañamiento del grupo musical del BAFUT.

El director general del BAFUT, Jorge Manríquez Picero, valoró el sentido de presentar este repertorio ante la comunidad y la respuesta de los asistentes.”Nos preparamos con bastante anticipación, fueron días muy extensos de ensayo para que la gala saliera sin ninguna complicación (…) y estamos muy conformes con lo que hemos mostrado hoy. Realmente los chicos, me saco el sombrero ante ellos porque lo hicieron muy bien (…) y tuvimos una muy buena recepción del público y más que nos están acompañando los fundadores del grupo desde que empezó en la Universidad de Chile, también cuando fue COFUT y BAFUT. En esta gala quisimos hacer solamente repertorio de Chile (…) con más énfasis con el Tumbe, Chinchorro y el norte tradicional”, señaló la autoridad artística sobre la disciplina de los bailarines y la proyección internacional de la agrupación.
La experiencia sobre el escenario también reflejó la entrega de las nuevas generaciones universitarias que integran el cuerpo artístico.”De verdad muy emocionante, muy grato, muy llenador (…) si bien un cansancio total mostrar todas las danzas que hicimos, pero no hay nada mejor que salir, encontrarnos a toda esta gente, ver a través del escenario una emoción increíble, que el cansancio y todo no es nada comparado con todo el amor, toda la energía que se siente. De verdad que muy feliz (…) sobre todo por nuestros seres queridos, a mi familia que de verdad fue muy importante y es muy especial para nosotros poder ver estas danzas aquí”, destacó Damari Baluarte, bailarina del BAFUT y estudiante de segundo año de Ingeniería Química Ambiental en la UTarapacá.

La convocatoria ciudadana evidenció la necesidad de continuar generando instancias artísticas gratuitas. Desde la Dirección General de Vinculación con el Medio de la Universidad de Tarapacá señalaron que hitos como este materializan el compromiso institucional de democratizar las artes, conectando la investigación escénica con el entorno social.
En este contexto, la directora general de Vinculación con el Medio, Dra. Daniela González Erber, relevó el impacto de la gala en el principal recinto de la ciudad.
“La Universidad de Tarapacá no solo es conocimiento, investigación (…) sin duda que también el arte, la creación, la innovación son parte también de nuestra universidad y hoy estamos presentes con aquello (…) con las emociones que nos hacen vibrar y nos hacen sentir vivos a través de nuestra cultura”, afirmó respecto al valor público de proyectar elencos de excelencia y el diálogo permanente con la comunidad.
Una gran ovación despidió a los artistas en el saludo final. Para el público, la jornada representó una oportunidad de presenciar una obra de jerarquía técnica con entrada liberada y profundo sentido de pertenencia.

Así lo manifestó Gladys Espinoza al término de la función.”La gala me parece muy fenomenal, estupenda, muy bonita, preciosa, no hay nada que decir. Antes también bailé folclor bastante tiempo y participé acá en el teatro, así que este espectáculo me da la oportunidad de disfrutarlo plenamente. Y felicitaciones a todos los que están”, expresó la vecina sobre la calidad de la propuesta.
En la misma línea, Julio Pineda destacó la relevancia de abrir espacios para la memoria musical del país.”Siempre me ha gustado el folclore, por lo tanto para mí es una alegría muy grande venir a estas actividades. Me parece muy bueno porque uno sí tiene la oportunidad de venir a ver las cosas que no tiene la oportunidad de ver a diario; además que yo también pertenecí a un conjunto folclórico del magisterio, así que disfruté mucho”, concluyó el asistente sobre la jornada vivida en el Pedro Ariel Olea.
Así lo manifestó Gladys Espinoza al término de la función.”La gala me parece muy fenomenal, estupenda, muy bonita, preciosa, no hay nada que decir. Antes también bailé folclor bastante tiempo y participé acá en el teatro, así que este espectáculo me da la oportunidad de disfrutarlo plenamente. Y felicitaciones a todos los que están”, expresó la vecina sobre la calidad de la propuesta.
En la misma línea, Julio Pineda destacó la relevancia de abrir espacios para la memoria musical del país.”Siempre me ha gustado el folclore, por lo tanto para mí es una alegría muy grande venir a estas actividades. Me parece muy bueno porque uno sí tiene la posibilidad de venir a ver las cosas que no tiene la oportunidad de ver a diario; además que yo también pertenecí a un conjunto folclórico del magisterio, así que disfruté mucho”, concluyó el asistente sobre la jornada vivida en el Pedro Ariel Olea.

Este evento folclórico se enmarca en las acciones del Nodo 3 de Vinculación con el Medio de la Casa de Estudios Superiores, orientado a Cultura, Patrimonio e Integración Transfronteriza, una línea institucional que busca que el rescate de las tradiciones del extremo norte no quede en las salas de ensayo, sino que circule libremente en el espacio público y refuerce la identidad compartida del territorio nacional.